Mi primera vez

Si hay algo de lo que me arrepiento en mi vida, es de mi primera vez en la cama con alguien. Si hubiera tenido que fijarme de tener relaciones con alguien por amor aunque sea una vez en la vida, tendría que haber sido en esa oportunidad.
Creo que no hay otra relación sexual que debería ser ”romántica” como la primera vez de todas.
Mi caso no fue así, mi caso fue muy distinto a lo que tendría que haber sido. Fui apresurada, fui poco romántica, fui impulsiva y fui lastimada.
Para hacerla corta, a los 11 años fue la primera vez que sentí amor… muchas veces no me permito poder decir esto porque por lo general NADIE me toma en serio, pero realmente fue la primera vez que me enamoré de alguien.
Fue la primera vez que alguien se enamoró de mí. Éramos cercanos, él era el hermano de mi mejor amigo varón, y nuestras familias se conocían de hacía rato.
Y hubiera tenido que haber sido con él mi primera vez. Estuvimos como 2 años de novios, sin que ocurriera nada, sin planear tener sexo… queríamos esperar.
Yo quería esperar por ser tan chica, no me sentía en confianza como para hacerlo, pero sí podíamos sentir excitación ya a esa edad. Nos juntábamos a mirar una película pero siempre terminábamos calentoneando, haciendo de las nuestras y excitándonos cada vez más; descubriendo qué era todo eso que sentíamos, qué eran esas ganas que teníamos tan grandes de arrancarnos todo, y cómo era sentir todo eso amándonos a la vez. Era algo tan extraño pero agradable; con el tiempo pensé siempre por qué no nos dimos cuenta de que podíamos hacer tantas otras cosas sin tener sexo con penetración per se, tantas otras maneras de aprovechar sentir placer sin que yo ”perdiera mi virginidad”. Incluso lo hablé con él una vez sobre esto, y su respuesta fue ”Lo íbamos a descubrir, lo íbamos a descubrir todo juntos… nosotros hacíamos lo que podíamos, pero juntos descubríamos todo por primera vez, íbamos a llegar a todo”, y tiene razón, tampoco me puedo culpar por no haber sabido todo eso a tan corta edad.
Nos amábamos mucho pero eso no bastaba para seguir con nuestra relación, él se tenía que mudar lejos; y aunque planeábamos en principio seguir con lo nuestro (que seguramente hubiéramos tenido éxito en otras circunstancias), yo estaba muy en otro capítulo, yo estaba muy metida en mis amigos y pasarla bien con mis amigos, me preocupaba mucho en pasarla bien con ellos más que en mi pareja y eso nos desgastó. Finalmente no tenía sentido intentarlo a la distancia si ya veníamos distanciados anteriormente.
Ese primer amor nos formó mucho en el tipo de personas que él y yo somos hoy en día. Luego de separarnos, él se sentía muy despechado y pasó a aprovechar cada oportunidad para conocer chicas que tenía, nunca supe a qué edad ocurrió su primera vez pero sospecho que el mismo año en que nos separamos, es decir entre 14 y 15 años. A través de las redes sociales de ese momento se concentró en hacérmelo saber a través de indirectas muy directas en sus redes, fue así como entendí que yo no iba a poder contar con él para mi primera vez.
A mis 14 años estaba rodeada de comentarios sobre sexo todo el tiempo, era de lo único que se hablaba con amigos, con desconocidos, con poco conocidos, con compañeros del colegio; nadie parecía saber hablar de otra cosa, todos sentíamos una curiosidad enorme.
Yo sentía tanta curiosidad por saber de qué se trataba que fui muy impulsiva y no esperé a hacerlo como yo realmente quería. Me sentía gorda, pasada de peso en esa época, y temía que nadie quisiera amarme como mi primer novio me amó. Temía no volver a sentir ese amor tan desinteresado, tan inocente, tan libre de todo. Quería sentirme deseada, querida y cuidada. Entonces me decidí a que estaba lista (en realidad no lo estaba) para tener sexo por primera vez.
Había conocido a un posible candidato para experimentar por primera vez eso que tanto quería, no era una persona que me agradaba, no era una persona que me gustara mucho, ni siquiera él sentía algo lindo por mí. Pero los dos sentíamos tanta curiosidad que terminamos saliendo juntos un tiempo, y fue el peor de todos.
Estuve con un chico que no me cuidó nada, no me prestaba atención, y no tuvo la delicadeza de entenderme en esos momentos tan importantes en la corta adolescencia de uno. Él no me agradaba, ni siquiera me parecía lindo, y yo a él menos que menos.
Planeamos nuestra primera vez una noche donde íbamos a estar solos en mi casa, él era de otra ciudad (como casi todos mis novios posteriores al primero), así que decidimos salir con amigos, tomar algo de alcohol (algo totalmente normal en mi pueblo a esa edad) aunque en mi caso tomé bastante de los nervios que sentía por lo que estaba por ocurrir.
Finalmente pasó. Nunca había sentido tanto pudor porque alguien me viera desnuda en mi vida (eso con el tiempo por supuesto que uno lo pierde totalmente en la cama). Me había dolido muchísimo. No sabíamos que una vez que él acababa, el acto terminaba ahí, y lo que hacíamos en cambio era simplemente cambiar el preservativo y seguir, y así lo hicimos como reiteradas veces durante la noche pensando que en realidad no tenía que terminar ahí ¿Mencioné que él también era virgen a sus 17 años? Eso lo hizo todo mucho peor. Ninguno sabía lo que hacía.
Al día siguiente yo, a pesar del dolor, me sentía normal y algo bien por haberlo hecho por fin y perder mi curiosidad; pero todo eso se derrumbó cuando noté que él estaba enojado. ”Me mentiste” me dijo, y yo no entendía qué pasaba; ”¿Si eras virgen entonces por qué no sangraste? ¡ME MENTISTE!”
Yo no solo me sentí descuidada, sino que pensaba ¿por qué me metí con este estúpido? Yo tampoco entendía porqué no había sangrado. Luego de la pelea lo hicimos una vez más, supongo que para esta vez intentar de que yo sangrara (¡auch!) y estar seguros de eso. Por suerte nada sangró y no me sentí tan adolorida en esa oportunidad.
Él se fue bastante ofendido. Yo me quedé en casa; al instante me puse a chatear con un amigo virtual que vivía en Finlandia en ese momento para consultarle si yo seguía siendo virgen por no haber sangrado o efectivamente no (aunque no sabía qué tanto iba a saber él, porque en mi cabeza un chico que era homosexual no podía tener mucha idea de estas cosas). Efectivamente él me confirmó que yo ya no era virgen, y que simplemente no sangré (y con lo que yo sé hoy en día sobre sexología me alegro de no haber sangrado).
Esa relación no funcionó obviamente, habrá pasado un mes más y luego de eso terminamos. Luego de muchos meses creo, chateamos con mi primer ex. Nunca éramos de perder contacto totalmente, no solo por ser el hermano de mi amigo sino porque de vez en cuando nos queríamos acercar y hablar simplemente. Él seguía despechado conmigo, y al instante se puso a hablarme sobre cómo él una vez había sentido un cagazo por creer que su exnovia estaba embarazada, me habló sobre ese miedo apropósito para esta vez serme mucho más explícito sobre que él evidentemente ya no era virgen. Lo hacía para hacérmelo saber, para hacerme sentir mal, para recordarme que lo había perdido. Pero yo no iba a permitir ser la única herida, entonces le dije que a mí también me había ocurrido eso, que también había sentido ese cagazo una vez (mentira, siempre que había tenido relaciones me había cuidado. Evidentemente yo era más responsable que él respecto a eso). Él quedó perplejo, ”¿vos ya tuviste tu primera vez?” me preguntó. Cuando se lo confirmé me pasó a decir cómo eso le partía el alma, cómo enterarse de que él no iba a ser mi primer hombre en la cama le desgarraba el cuerpo. Yo me sentía de la misma manera, y años después hablando nuevamente con él le expliqué todo esto que ocurrió y cómo me arrepiento de no haber recurrido a él para tener mi primera experiencia sexual, como debía ser, con alguien que me cuidara, que me quisiera, que se interesara en mí como corresponde.
Durante esos años de secundaria y adolescencia, nos encontramos muchas veces, tuvimos muchas discusiones, algunos enfrentamientos, malos y dulces momentos. Diríamos que no nos llevamos bien, siempre hubo hasta hace unos años una especie de barrera entre nosotros que nos impedía llevarnos bien, incluso le impedía a él tratarme bien en muchas ocasiones. Pero luego, cerca de los años en los que yo me había mudado por primera vez sola a otra ciudad, él se comunicó conmigo para poder disculparse por todas sus actitudes durante todos nuestros años de adolescencia, yo también me disculpé; y ambos hablamos sobre cómo nos desgarra a los dos nuestras primeras experiencias, que tendrían que haberse vivido únicamente entre nosotros.
En la vida nadie sabe lo que puede ocurrir, uno podría decir qué es justo y qué no, pero nada podemos hacer respecto a eso una vez que ocurren las injusticias. Yo solo me alegro de finalmente poder tener una relación neutra con él (casi nula hoy en día, pero al menos es preferible eso a llevarnos mal cada vez) y haber podido disculparnos mutuamente por todos nuestros malos tratos.
Espero que mucha gente sepa que estos errores no deben cometerse. Estas decisiones no se toman a la ligera. Las relaciones, el amor y la sexualidad son cuestiones importantes en la vida de uno sin importar la edad.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s